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Aguirre venció a Fernández y le dio el triunfo a los grones en Ate

Seis años después del primer clásico jugado en Ate, Alianza Lima volvió al Monumental con la espina clavada por la derrota en el único clásico disputado en ese recinto. El Torneo Clausura 2008 tenía la equipo blanquiazul como uno de los candidatos a perder la categoría, debido a la nefasta campaña que venía realizando.

Por su parte, Universitario no mostró la eficacia que lo llevó a ser campeón del Apertura en la primera mitad de ese año. El equipo era casi el mismo que conquistó el torneo anterior, pero que había caído en una irregularidad que lo llevó posteriormente a quedarse fuera de la pelea por el título nacional.

El 14 de setiembre de 2008, Alianza Lima se cobró la revancha. Mayer Candelo había adelantado para Universitario vía penal, pero Juan Diego González Vigil y Wilmer Aguirre se encargaron de darle vuelta al marcador y por primera vez, celebrar en terreno ajeno.

Wilmer Aguirre fue el único sobreviviente (en cancha pues Oscar Ibañez estuvo en la banca) del primer clásico jugado en Ate en 2002. El ”Zorrito” marcó el gol que lo gritó la mitad del estadio, más aún luego de un sensacional pase de Henry Quinteros.

Formaciones:

Universitario: Fernández, Duarte, Galván, Araujo, Carmona, Rainer Torres, González, Rabanal, Candelo, Neyra, Hurtado DT: Ricardo Gareca.

Alianza Lima: Libman, Corzo, Arakaki, Martínez, Reyes, La Rosa, Quinteros, Páez, Montaño, González Vigil, Aguirre. DT: Richard Páez.

 


Martín Vilallonga

El primer clásico en el estadio Monumental se jugó en el año 2002. Por entonces, tanto Universitario de Deportes como Alianza Lima definieron en dos partidos al campeón del Torneo Apertura pues ambos equipos habían quedado empatados en el primer lugar de la tabla.

El 26 de Junio, Universitario recibía por primera vez la visita de Alianza Lima en el coloso de Ate. El equipo crema, llegó a esta final tras una remontada increíble,  con el recuerdo de un plantel impago que supo mostrar unidad y compromiso en medio de un mar lleno de inconvenientes y problemas internos.

Por su parte, Alianza Lima partió como candidato a ganar el Apertura, pero en las´ultimas fechas, sendos empates ante equipos que posteriormente se comprometieron con el descenso, fueron el punto de quiebre en la pelea por obtener el primer título del año.

En aquella tarde finales de Junio, el estadio Monumental lució imponente para recibir su primer clásico. Pese a que fue día de semana, el hincha tanto de Universitario, como de Alianza, respondió en las tribunas.

Un solitario gol del argentino Martín Vilallonga le dio a Universitario no solo medio título del Apertura, sino la opción de ser el equipo que se llevó el primer triunfo en choques de este tipo en Ate. Días más tarde, el equipo de Cappa, como él dijo esa vez ‘contra todo’, logró el título del Apertura en Trujillo.

Formaciones:

Universitario: Ibañez, Acasiete, Galliquio, Domínguez, García, Carranza, Bernales, Del Solar, Maldonado, Sotil, Vilallonga. DT: Angel Cappa.

Alianza Lima: Roverano, Salas, Soto, Arakaki, García, Ciurlizza, Bazalar, Barrionuevo, Quinteros, Farfán, Aguirre. DT: Franco Navarro.

 


Estamos a una semana del clásico del Fútbol Peruano entre Alianza Lima y Universitario de Deportes, y lejos de hacer un análisis táctico o técnico del partido, compartimos algunos hechos jocosos del partido que paraliza a un país, pues se tratá del ‘Clásico de clásicos del Fútbol Peruano”. 

1. Terry y sus ‘golpeados’

Alberto Terry fue protagonista de los clásicos disputados en los años 50 y forma parte de una anécdota que es recordada siempre por los ya veteranos hinchas cremas. Universitario y Alianza estaban a puertas de enfrentar un clásico de suma importancia.

En esas épocas, los equipos ya concentraban, los cremas en Odriozola y los íntimos en su antiguo local en la Avenida Manco Cápac en La Victoria. Los entrenadores habían decidido ‘acuartelar’ a sus respectivos jugadores dos días antes del match para evitar sus ‘palomilladas’.

Terry, palomilla él, hizo una de las suyas. Se dirigió a sus compañeros Velit y Rovay: -Fijense, ahorita me voy a la concentración de Alianza, les juego una partida de golpeado y les gano unos cuantos cobes-

La ‘Saeta Rubia’ tomó su Chevrolet convertible, lo que era un lujo para la época, llegó a La Victoria, se encontró con Cornelio Heredia y los hermanos Velásquez -Qué tal Don Corne- le dijo al capitán aliancista, -he venido a jugarles un golpeadito para pasar la tarde-

Dieron inicio al juego de cartas, y tras un par de horas de disputas, el ‘Gringo’ regresó a Odriozola con varios ‘cobres’ en el bolsillo -Me he comido unas lornitas en casino y mañana me los ‘almuerzo’ en la cancha- le dijo a sus compañeros.

Efectivamente, Universitario derrotó al día siguiente 2-1 a Alianza Lima con un segundo gol anotado por Terry, quien facturó bien ante el portero grone. Los hinchas de la época decían que ”Terry es un gringo que juega al fútbol con picardía de negro”.

2. El clásico de preliminar

¿Se imaginan un clásico de preliminar? Sucedió una sola oportunidad. Se dio el 4 de Agosto de 1956 en el Estadio Nacional. Alianza y Universitario chocaron a las 11_30 de la mañana, practicamente abriendo el coloso del José Díaz para la fecha futbolera.

Los ‘Compadres’ jugaron de preliminar de un triplete que se completaba con los partidos Ciclista Lima – Mariscal Castilla y Sporting Cristal – Atlético Chalaco porque su posición en la tabla de posiciones estaba totalmente desairada.

Los dos equipos estaban en octavo y noveno lugar con dos puntos cada uno. Por la suma de puntos en la tabla de posiciones, les correspondía el primer partido del triplete programado para esa jornada. Pese a la negativa de Plácido Galindo y Alfonso de Souza Ferreira, directivos de la U y Alianza respectivamente, la Asociación de Fútbol determinó que ambos equipos iban a jugar a tal inusual horario.

Crónicas de la época afirman que fue un clásico aburrido, a tal punto que ambos empataron a uno con goles de Alberto Terry y Valeriano López, los dos de penal. Los hinchas de ambos equipos mostraron su indignación arrojando botellas, cáscaras y corontas de choclo al gramado de juego. Lo curioso de todo, es que el partido dejó una asistencia de 22 862 espectadores y una taquilla de 123 mil soles, pese al horario en que estaba programado el partido. Apenas finalizado el clásico, los hinchas abandonaron poco a poco el estadio y los dos encuentros restantes fueron jugados casi a ‘tribuna pelada’, en venganza a la decisión de los directivos de la Asociación.

3. El clásico en la comisaría

El 4 de Setiembre de 1949, Alianza Lima y Universitario se encontraron en el Estadio Nacional. El árbitro Fernando Alvizuri, expulsó a diez jugadores de Alianza, terminando cinco de ellos en la comisaría. Universitario ganaba 2-1, cuando al minuto 73, el juez marcó penal en área crema por falta de Da Silva contra Emilio Salinas. Ante los reclamos de los merengues, Alvizuri se retractó y cobró tiro libre fuera del área. Feliz Fuentes de Alianza tiró la pelota a la tribuna, lo que provocó su expulsión y la de Alejandro González quien también arrojaba balones a las graderías. Se armó un escándalo que terminó con la expulsión de todos los jugadores aliancistas menos del arquero Teódulo Legario. El clásico se suspendió ante la protesta de los hinchas que tiraban de todo al campo de juego.

La cosa no terminó ahi, pues en los vestuarios, la policía se llevó detenidos a los jugadores expulsados por los cargos de ofensa y falta de respeto al público asistente al estadio, siendo liberados recién a la media noche.

4. Terry y su viaje fugaz a Chincha

Para cerrar, otra de ‘Toto’. Él acostumbraba a tomar el pelo a sus colegas y amigos aliancistas. Una vez, le hizo una a un compadre suyo, hincha blanquiazul acérrimo. Le dijo que iba a ir misa al Parque Central de Miraflores, luego se iría a Chincha para almorzar unos frejoles con seco y sentarlos con un vino del bueno, traerle su frejol colado a su amigo y anotarle un gol a Alianza.

‘Toto’ salió disparado de la Iglesia, se detuvo en Mala para tomar desayuno y llegó a Chincha poco antes del mediodía. Almorzó, tomó su vino, compró el frejol al salir de la ciudad y pisó el acelerador rumbo al Estadio Nacional, llegando cuando los equipos ya estaban formando en la cancha y ya se había decidido a su reemplazante.

A cinco minutos del final, y con el clásico empatado, Terry anotó el gol del triunfo en una genial jugada que inició en el medio del campo, dribleó a toda la defensa aliancista y batió con calidad a Teodulo Legario.

Salió corriendo, celebró delante de la tribuna de Alianza en el viejo Estadio Nacional, y buscó a su compadre para dedicarle el gol. Total, él, pese a su fanatismo por la blanquiazul, tuvo que aplaudir la conquista de la ‘Saeta Rubia’